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3 Abr 2020

¿Tienen las infecciones un sesgo de género?

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En esta cápsula, la Dra. Eva Fernández, docente de Enfermería en la EUIT, nos hace una reflexión sobre cómo se articulan los factores que tienen que ver con el sexo y aquellos que hacen referencia al género en la actual epidemia, distinguiendo entre dos conceptos: la vulnerabilidad , es decir, la predisposición a contraer el patógeno, en este caso el virus de la Covid-19, y la exposición mayor o menor al mismo.

Si bien parece que la morbilidad provocada por la Covid-19 afecta por igual a hombres que a mujeres en cifras absolutas, con los datos del Ministerio de Sanidad del 28 de marzo, la letalidad es más alta en los hombres, sobre todo a partir de los 70 años, ya que algunos estudios en relación con el SARS-CoV apuntan a factores protectores de la infección en el caso de las mujeres y de otras hembras, visto en el experimento de ratones ligados a elementos hormonales oa diferencias en la respuesta inmunitaria.

Si esto es cierto, también por la Covid-19, se podría esperar una mayor cantidad de hombres que de mujeres infectadas (hasta aquí se está trabajando con datos que nos hablan de posibles diferencias según el sexo, es decir elementos que tienen una base biológica). Ahora bien, como se ha dicho, las cifras de personas infectadas detectadas es similar entre hombres y mujeres, pudiendo hacernos preguntar así si la explicación que las mujeres no presenten cifras menores puede deberse a una mayor exposición.

En otros términos, es importante conocer cuál es el impacto de la enfermedad si tomamos en consideración la dimensión de género. Esta dimensión nos remite a las desigualdades sociales asociadas a pertenecer a un sexo u otro. Es decir, a cómo una determinada sociedad concibe que significa ser hombre o mujer, en nuestro caso, en el marco de una sociedad patriarcal y heteronormativa.

Si se analiza desde este punto de vista se podrá ver que las tareas de cuidados han sido atribuidas a las mujeres y eso hace que las profesiones del cuidado estén muy feminizadas. Por lo tanto, cuando se dice que 12.298 sanitarios se han contagiado de Coronavirus, nos estamos refiriendo a una población fundamentalmente femenina.

La Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE), en el informe núm. 10 del 30 de marzo de 2020, recoge como antecedentes epidemiológicos, ser personal sanitario en el 36,8% de las mujeres reportadas como positivas a RENAVE y el 17,1% de los hombres. Un artículo recientemente publicado por The Lancet, también apuntaría los altos porcentajes de mujeres en las profesiones sanitarias como un factor de género que incide en el mayor riesgo de contagio.

Tal como nos recordaba recientemente Joan Benach en el diario Crítico, el coronavirus va por barrios, golpea mucho más los barrios pobres que los ricos. En Barcelona representa la diferencia entre los barrios más afectados, los del distrito de Nou Barris y el menos afectado, Sarrià. Aquí también hay una notable marca de género, las desigualdades económicas que sufren las mujeres se vinculan a otros ejes de desigualdad, por ejemplo ser mujeres migradas. Es lo que llamamos la interseccionalidad.

Las tareas estos días más expuestas, nos recordaba hace pocos días Marisa Kohan en Público, son realizadas por mujeres: sanitarias, cuidadores de residencias geriátricas, cajeras de supermercados. En los casos de estas mujeres que están trabajando en servicios básicos en condiciones muy estresantes, se añaden a menudo las tareas de cuidados que realizan en su entorno familiar ya menudo también, en el social.

Así pues, con el fin de interpretar y prevenir la vulnerabilidad de las mujeres asociada a las desigualdades serán necesarios unos estudios cuidadosos y desagregados que incorporen la perspectiva de género.