

Los entornos hospitalarios para la rehabilitación son poco estimulantes, y las personas que han sufrido un ictus permanecen solas e inactivas durante la mayor parte del día. Este escenario es alarmante, ya que existe una ventana de tiempo limitada de mayor plasticidad después del ictus, en la que el potencial de recuperación es el máximo. La evidencia preclínica en modelos animales resalta la importancia de un entorno estimulante y enriquecido para aumentar los niveles de actividad y promover cambios en la plasticidad cerebral. Dado que el entorno enriquecido es el estándar en ellos, la traducción de esta intervención a la investigación en humanos ha sido limitada.
El objetivo del proyecto es evaluar el efecto de la incorporación de una intervención enriquecida, que combine actividades recreativas y entrenamiento musical, en un programa estándar de rehabilitación para personas hospitalizadas que han sufrido un ictus en la fase subaguda. En concreto, se valorarán los beneficios clínicos y se estudiarán las diferencias sociopsicológicas individuales, las experiencias de los participantes y sus cuidadores, y la viabilidad práctica y económica de la intervención.




Se trata de un ensayo aleatorizado, controlado, de simple ciego y unicéntrico que incluirá tres tipos de intervención, con una duración total prevista de tres años. Se reclutarán alrededor de noventa personas con ictus subagudo, ingresados en el centro de rehabilitación neurológica del Centro Esperanza (Hospital del Mar). Los participantes serán asignados aleatoriamente a uno de los tres grupos (atención estándar, atención estándar con terapia basada en la música y atención estándar con intervención enriquecida). Además, serán elegibles según criterios de inclusión definidos.
Se realizará una evaluación al inicio, al alta hospitalaria y en un seguimiento a un mes en relación con su desempeño en las actividades de la vida diaria, y sus funciones motora, cognitiva y lingüística, así como su bienestar emocional y calidad de vida. Asimismo, se evaluará el impacto de la lesión en la estructura y función cerebral, y se recogerán las variables sociopsicológicas al inicio para examinar su efecto mediador en la recuperación. Además, se emplearán métodos cualitativos para explorar las experiencias de los participantes y sus cuidadores con la intervención desde una perspectiva de género. Finalmente, se realizará un análisis de viabilidad y coste-efectividad para facilitar su futura implementación clínica.
Los resultados tienen el potencial de impactar positivamente en los participantes, cuidadores, y profesionales sanitarios. Una mayor recuperación tras el ictus aumentará la reintegración comunitaria y reducirá la carga del cuidador, contribuyendo al enfoque centrado en la persona. Asimismo, se mejorarán las guías clínicas de rehabilitación, con el potencial de modificar los entornos hospitalarios para aumentar los niveles de actividad de las personas ingresadas. Intervenciones como las actividades recreativas y el entrenamiento musical pueden representar un método rentable y fácil de implementar. De ese modo, se pueden reducir los costes asociados a la discapacidad, disminuyendo la carga sobre los recursos públicos sanitarios y sociales.